martes 29 de septiembre de 2026 - Edición Nº5687

Política | 29 Sep

La pelota se manchó

Los negocios de Granados y Tapia en Ezeiza: el club que llegó en tiempo récord a la AFA

12:12 |Desde Tristán Suárez hasta FC Ezeiza, el apellido Granados aparece ligado a clubes, sponsors y terrenos municipales. ¿Cuál fue el negocio con Tapia por el predio “Lionel Andrés Messi”? ¿Que ofreció el infame "Chiqui" a cambio?


El partido bonaerense de Ezeiza funciona desde 1995 bajo la hegemonía política de la familia Granados. Alejandro “El Sheriff” Granados gobernó el distrito durante 28 años y su hijo Gastón asumió la intendencia en 2023, consolidando la continuidad familiar. Pero el poder de los Granados no se limita al Palacio Municipal: desde hace décadas se extiende sobre el fútbol, los empresarios que rodean a los clubes, la AFA y hasta las relaciones institucionales vinculadas con la CEAMSE. El resultado es un entramado en el que política, deporte y negocios conviven demasiado cerca como para que nadie haga preguntas.

El epicentro histórico es el Club Social y Deportivo Tristán Suárez, institución que quedó estrechamente asociada al apellido Granados. Alejandro Granados y luego sus hijos ocuparon lugares centrales en su conducción, y Gastón continúa vinculado a la dirigencia del club. La relación viene de lejos: una investigación periodística publicada en 2006 señalaba que desde 1995 las elecciones internas habían quedado prácticamente congeladas y describía el avance de distintos integrantes de la familia sobre la conducción de la entidad.

El músculo económico del “Lechero” tampoco surgió de la nada. Durante distintos períodos aparecieron como patrocinantes empresas de enorme peso en la zona vinculadas al entramado empresario del sur del conurbano.

Pero existe un dato mucho más significativo. En 2023, una investigación consignó que desde el club aseguraban que el municipio no inyectaba dinero directamente, pero que Alejandro Granados, Gastón, Alejandro hijo o Dulce Granados actuaban como nexos para conseguir patrocinadores. La misma investigación mencionó aportes publicitarios de Coto, Aeropuertos Argentina 2000, Sinteplast y la línea 306, entre otras empresas. Es decir, el mecanismo documentado no aparece presentado como una transferencia municipal directa, sino como una capacidad política para acercar empresas al club a cambio de beneficios por parte del municipio.

A esa estructura privada se sumaba un ingreso institucional de enorme importancia. Según aquella investigación, Tristán Suárez recibía entonces $8 millones mensuales de la AFA por derechos de televisación. El dato corresponde a 2023 y no debe confundirse con una cifra vigente en 2026, pero permite dimensionar el valor económico de la relación entre el club y la estructura del fútbol argentino. La investigación también señalaba que el vínculo político entre Granados y Claudio “Chiqui” Tapia excedía ampliamente la cancha.

La relación entre Ezeiza, Granados y Tapia volvió a quedar expuesta públicamente en enero de 2026 cuando el presidente de la AFA recibió a Gastón Granados y al intendente de San Vicente, Nicolás Mantegazza, en un encuentro que exhibió respaldo político a Tapia en un momento en que la conducción de la AFA afrontaba cuestionamientos por el manejo de fondos. El vínculo tiene además una dimensión territorial: en Ezeiza funciona el predio “Lionel Andrés Messi”, centro de entrenamiento de las selecciones nacionales.

Y entonces aparece la segunda pata del negocio futbolístico local: Fútbol Club Ezeiza. Nació en agosto de 2021, cuando era poco más que un proyecto de barrio que necesitaba una cancha, pelotas, arcos y dinero para pagar un predio alquilado. Apenas dos años y medio después ya estaba jugando un torneo oficial de la AFA. En el medio aparecieron una colecta millonaria de Santiago Maratea, terrenos municipales, el intendente Gastón Granados y una gestión política que, según integrantes del propio club y publicaciones periodísticas, fue decisiva para abrirle las puertas de la estructura del fútbol argentino.

El salto resulta extraordinario. FC Ezeiza competía en la Liga Metropolitana de San Vicente y de un día para el otro aparecieron las obras que incluyeron alambrado, dos canchas de césped natural, perforación para obtener agua y regarlas, vestuarios, accesos, cancha de fútbol 5, buffet y el ingresó al Torneo Promocional Amateur de la AFA como invitado, pese a contar con apenas tres años de existencia.

La propia dirigencia del Club reconoció públicamente que contaba con “la ayuda de Gastón Granados”. En 2024 Galván, declaró en los medios que el club funcionaba “a pulmón” y con el apoyo del intendente.

El punto políticamente más sensible no es afirmar que cada peso que llegó a estos clubes provino del municipio, sino observar cómo se conectan las estructuras. Un club histórico conducido durante años por miembros de la familia gobernante; empresas que aparecen como sponsors; un segundo club beneficiado con terrenos municipales; una dirigencia que reconoce la ayuda del intendente; una rápida incorporación al circuito AFA; y un intendente que mantiene una relación pública y cercana con Tapia.

La trama se vuelve todavía más interesante cuando entra la CEAMSE. Tapia no sólo preside la AFA: también conduce la empresa estatal encargada de la gestión de residuos del área metropolitana. Ezeiza es cliente de CEAMSE y, según información publicada en 2026, en el complejo ambiental ubicado en el distrito se procesan en promedio 12.332 toneladas de residuos mensuales. Granados y Tapia se encuentran conectados simultáneamente por el fútbol y por la CEAMSE.

Y allí aparece la pregunta que ninguna fotografía protocolar responde: ¿cuánto dinero mueve realmente este ecosistema futbolístico de Ezeiza, de dónde proviene cada aporte y qué contraprestación obtiene cada actor? La información pública permite reconstruir sponsors, derechos de televisión, terrenos municipales, colectas, infraestructura y vínculos institucionales, pero existiría también una caja negra común con el financiamiento del municipio a ambos clubes.

Ese es precisamente el punto que merece una investigación más profunda. Porque una cosa es la pasión popular por el fútbol y otra muy diferente es que, durante décadas, el mismo apellido concentre simultáneamente poder municipal, influencia deportiva, relaciones empresariales y vínculos con la conducción de la AFA. En Ezeiza, la pelota no sólo rueda: también atraviesa terrenos públicos, contratos, sponsors, derechos televisivos, dirigentes y relaciones de poder. Todo es muy oscuro, pero cuando demasiados caminos terminan en las mismas manos, la pregunta ya no es quién ganó el partido, sino quién maneja el negocio de administrar la cancha.

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