sábado 3 de octubre de 2026 - Edición Nº5691

Política | 3 Oct

Plan Condor digital

Cerimedo, Milei, Trump y la red MAGA: la derecha más cruel quiere someter a todo América

10:51 |La caída de Fernando Cerimedo expuso vínculos con figuras del universo MAGA, Brad Parscale y Donald Trump Jr. ¿Qué está probado y qué investiga la Justicia?.


Fernando Cerimedo ya no es solamente el consultor argentino que terminó encerrado en una cárcel de máxima seguridad de Bolivia. Su detención preventiva, las graves imputaciones que enfrenta y la documentación que comenzó a emerger durante agosto, septiembre y los primeros días de octubre de 2026 expusieron algo políticamente mucho más grande: sus conexiones con figuras y herramientas del ecosistema MAGA estadounidense. El escándalo dejó de ser la historia de un operador para convertirse en una radiografía incómoda del poder digital transnacional. Cerimedo niega haber ordenado el ataque contra Nadia Beller y su defensa sostiene que existe una persecución política, mientras las investigaciones judiciales continúan abiertas.Durante años Cerimedo construyó influencia detrás de candidatos de derecha en Argentina, Brasil, Honduras y Bolivia, hasta convertirse en una figura conocida de ese circuito internacional. The Economist llegó a definirlo como el “MAGA’s man” en América Latina y, en febrero de 2026, recibió en Mar-a-Lago un premio como consultor político hispano del año. El hombre que vendía campañas desde las pantallas había conseguido entrar en los salones donde se mueve una parte del universo político de Donald Trump. El dato no demuestra subordinación política ni una conducción estadounidense de sus actividades, pero sí documenta una cercanía que excede ampliamente una coincidencia ideológica.

La conexión más concreta aparece alrededor de Brad Parscale, exjefe de campaña de Trump y uno de los especialistas en tecnología electoral más conocidos del trumpismo. The Washington Post reconstruyó que La Derecha Diario anunció a Cerimedo como representante latinoamericano de Eyes Over y Campaign Nucleus, plataformas vinculadas a Parscale y utilizadas en el universo electoral estadounidense. Ahí aparece la pregunta que incomoda: cuánto de MAGA fue discurso importado y cuánto se transformó en infraestructura política exportable. Documentos y registros citados por investigaciones periodísticas también ubican a consultores vinculados a este entramado en contactos con funcionarios estadounidenses, aunque eso por sí solo no prueba que la Casa Blanca dirigiera las operaciones de Cerimedo.

Y hay imágenes. A fines de septiembre fueron difundidas fotografías en las que Cerimedo aparece junto a Donald Trump Jr., Parscale y el argentino Andy Rivas. Son fotografías, no una prueba de sociedad, financiamiento ni participación de la familia Trump en los delitos que investiga Bolivia; confundir esas categorías sería periodísticamente irresponsable. Pero tampoco son una anécdota inocua cuando se las coloca junto al premio en Mar-a-Lago, la relación comercial con tecnología política estadounidense y la trayectoria regional del consultor. El cuadro documenta acceso y relaciones dentro del ecosistema trumpista que durante años Cerimedo convirtió además en una credencial de poder.

El método político asociado a Cerimedo también quedó bajo observación. Deutsche Welle reconstruyó su participación en campañas digitales, el uso denunciado de bots, cuentas falsas y operaciones de desinformación en diferentes países; en Brasil alcanzó notoriedad después de difundir afirmaciones falsas sobre fraude tras las elecciones presidenciales de 2022. No era solamente publicidad electoral: el negocio político consistía en disputar la realidad desde el teléfono de millones de personas. En Bolivia, además, las autoridades dijeron haber encontrado una “mini granja de bots” durante allanamientos vinculados con el consultor, mientras Cerimedo rechazó distintas acusaciones y sostuvo que sus ingresos provenían legítimamente de sus empresas.

l caso adquirió otra dimensión esta semana. Estados Unidos revocó la visa del entonces fiscal general boliviano Roger Mariaca y lo acusó de corrupción y de facilitar actividades vinculadas al narcotráfico; Mariaca rechazó las imputaciones como presión política y su fiscalía tenía investigaciones que alcanzaban a Cerimedo. Días después, las autoridades bolivianas detuvieron a Mariaca junto con otras trece personas en una causa por una supuesta organización criminal infiltrada en el sistema judicial. La sucesión temporal es explosiva, pero no demuestra por sí misma que Washington haya actuado para proteger a Cerimedo. Reuters y AP confirmaron tanto las acusaciones estadounidenses contra Mariaca como su posterior detención, mientras las versiones sobre las motivaciones políticas siguen enfrentadas.

Imagen publicada por la ex pareja del publicista detenido. Aparecen Fernando Cerimedo (segundo de la izquierda) con Donald Trump Jr (segundo de la derecha), junto con el consultor estadunidense Brad Parscale (izquierda) y Andy Rivas, socio del acusado. Foto de las redes de Nadia Beller.


Ese límite probatorio es justamente lo que vuelve más relevante investigar la denominada red MAGA latinoamericana sin caer en teorías fáciles. Cerimedo aparece conectado con Parscale, fue fotografiado con Trump Jr., recibió una distinción en Mar-a-Lago, trabajó en campañas de candidatos latinoamericanos y participó de un ecosistema digital que trasladó narrativas trumpistas a distintos escenarios regionales. Las piezas existen; lo que todavía debe probarse es quién coordinaba a quién, quién financiaba qué y hasta dónde llegaba realmente esa estructura. Convertir los indicios en certezas sería propaganda; ignorar la cantidad de conexiones documentadas sería mirar deliberadamente para otro lado.

Trump entra en esta historia por una razón concreta y no por asociación retórica. Durante su actual administración, Washington profundizó una política latinoamericana que combina relaciones con gobiernos afines, restricciones migratorias y sanciones contra funcionarios acusados de corrupción, narcotráfico o de obstaculizar gobiernos electos; el Departamento de Estado acaba de aplicar restricciones a funcionarios de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. La Casa Blanca convirtió nuevamente a América Latina en un escenario explícito de disputa política, diplomática y de seguridad. Eso no permite adjudicarle automáticamente las actividades de Cerimedo, pero vuelve indispensable investigar qué actores privados orbitan ese poder, qué servicios venden y qué influencia acumulan en democracias extranjeras.

El derrumbe de Cerimedo abrió entonces una puerta que excede largamente su situación penal. Detrás quedaron candidatos asesorados, medios digitales, consultoras, plataformas tecnológicas, reuniones, fotografías, vínculos estadounidenses y una maquinaria comunicacional que atravesó fronteras mucho antes de que su nombre apareciera asociado a una cárcel boliviana. La gran pregunta ya no es solamente qué hizo Fernando Cerimedo: es quiénes hicieron negocios, política y campañas con él mientras construía semejante poder regional. Las investigaciones judiciales deberán determinar responsabilidades penales individuales; el periodismo, mientras tanto, tiene otra obligación: seguir el dinero, las empresas, los contratos, la tecnología y las conexiones sin regalarle impunidad a nadie ni convertir sospechas en condenas.


Lo que tenés que saber sobre Cerimedo y la red MAGA


¿Dónde está Cerimedo? Cumple prisión preventiva en Bolivia, donde enfrenta varias investigaciones.

¿Qué causa originó su detención? Fue imputado por tentativa de feminicidio después del ataque a tiros contra Nadia Beller. Cerimedo niega haber ordenado el atentado y su defensa denuncia una operación política.

¿Existe un vínculo con el trumpismo? Sí existen relaciones documentadas con figuras de ese ecosistema: Cerimedo trabajó con tecnología política vinculada a Brad Parscale, apareció fotografiado con Donald Trump Jr. y recibió una distinción en Mar-a-Lago. Eso no prueba que Trump dirigiera sus operaciones ni que conociera o participara de las conductas investigadas.

¿Qué falta conocer? Financiamiento, contratos, estructuras societarias, circulación de tecnología electoral y el alcance exacto de las relaciones entre consultores latinoamericanos y operadores estadounidenses.

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