Extorsión y millones en subsidios: así opera DOTA, la empresa de colectivos vinculada a Milei

10-05-2024   Por: Primera Página

Extorsión y millones en subsidios: así opera DOTA, la empresa de colectivos vinculada a Milei

La empresa de transporte DOTA, conocida por su controvertido accionar, se encuentra nuevamente en el ojo de la tormenta. Esta vez, la compañía ha amenazado a sus empleados con descontarles el día si participan en el paro nacional. Sin embargo, lo que pocos saben es la intrincada red de vínculos que rodea a esta firma.

Detrás de la jugosa empresa se esconde un entramado de relaciones familiares y políticas con el oficialismo que han marcado su historia. Norberto Milei, padre del presidente, ha sido una figura clave en la empresa, compartiendo negocios con los dueños del grupo Dota. Presidió entre 2004 y 2005, a Rocaraza SA, Teniente General Roca SA y Francisco de Viedma SA. El señor que de jóven fue colectivero y "creció" hasta volverse empresario, compartió estas empresas con José Faijá, uno de los grandes empresarios del transporte de colectivos, dueño del Grupo Dota. Este conglomerado, que controla una gran parte del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), ha sido beneficiado con cuantiosos subsidios estatales, según revela una investigación del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP).

El crecimiento exponencial de la empresa coincide con la llegada de subsidios estatales al transporte público en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Durante el período analizado por la Auditoría General de la Nación (AGN), DOTA recibió una cantidad significativa de subsidios, alcanzando la cifra de $33.000 millones de pesos. Este hecho ha levantado sospechas sobre posibles negociados y operaciones en dólares no declaradas.

Además de su actividad en el transporte público, la familia Milei también ha incursionado en el mercado inmobiliario en Estados Unidos a través de la sociedad Alkary Investments. Sin embargo, esta empresa se vio envuelta en controversias legales por el impago de créditos hipotecarios, lo que generó demandas judiciales en el país norteamericano.



En el ámbito laboral, DOTA ha protagonizado episodios polémicos, como la amenaza a sus empleados para que no participen en medidas de fuerza. Esta práctica, considerada ilegal, ha sido denunciada por los sindicatos y ha generado un repudio generalizado.

En resumen, DOTA parece moverse entre la sombra de los negocios turbios y el brillo de los subsidios estatales. Mientras tanto, sus empleados quedan atrapados en medio de una disputa que va más allá de la mera prestación de servicios de transporte público.