“Pedí por Cristina, Axel”. Con esos alaridos interrumpieron al gobernador bonaerense este jueves durante un áspero acto militante en La Plata. ¿Cómo vamos a liberar a la jefa?, fue el bramido rebelde que desnudó la descarnada resistencia territorial padecida por el mandatario.
El armado presidencial de Axel Kicillof colisiona contra varias facciones del peronismo. Existe un profundo malestar hacia su figura y la de sus principales operadores. Dirigentes tradicionales perciben al ministro Carlos Bianco y al armador Andrés Larroque casi como adversarios acérrimos, negándoles el estatus de compañeros.
Para la cúpula de La Cámpora, esta lectura roza una hostilidad total. En estricto sigilo, tildan al economista de dirigente faccioso, mesiánico e increíblemente monotemático. Le facturan aislamiento crónico y repetir la desgracia de Horacio Rodríguez Larreta rompiendo lazos anticipadamente con su jefe.
Resulta tragicómico, pero en despachos de calle 6 y 53 de La Plata, confiesan resguardar un retrato del exalcalde porteño. Funciona como una cruda advertencia para esquivar aquel fatídico precipicio político. Nadie quiere quedarse sin combustible ni aliados cuando recién comienza el sinuoso maratón hacia Balcarce 50.
Desde afueras del universo ultraK, aquel diagnóstico sobre la gestión provincial luce idéntico. “Ostentan lógicas de centro de estudiantes, puro manual frepasista sin amplitud”, dispara un pesado cacique del PJ. Ese histórico armador expone que los intendentes vaciaron mesas recientes porque el gabinete es apenas una raquítica cooperativa.
Esta resistencia trasciende las meras roscas, volviéndose trágicamente geográfica. ¿Cómo pretende ganar si no suma voluntades en Santa Fe, Córdoba, Capital Federal o Mendoza? Postularse manejando visiones exclusivas del AMBA constituye un delirio, según sentenció un avezado diputado federal.
El legislador, partícipe del cónclave disidente en Parque Norte, aportó otra estocada fulminante. Aunque hoy confronte con su creadora, todo el interior sigue viéndolo netamente kirchnerista. Tal estigma resulta imborrable para las provincias que repudian recetas del pasado.
Cerca del Frente Renovador liderado por Sergio Massa evitan ensañarse, aunque marcan abismales distancias metodológicas. Remarcan que el exministro construye apenas una línea interna en vez de forjar un robusto esquema en Argentina.
Incluso las rancias estructuras sindicales le cobran su evidente anacronismo. “Acaba de lanzar un libro sobre Keynes en pleno 2026”, fulmina un jerarca gremial. Las bases exigen hablar del futuro y esperanza palpable, mientras el gobernador insiste con mirar por el espejo retrovisor.
Frente a este archipiélago político fragmentado, estrategas veteranos exigen apertura inmediata ante el fantasma del 5%. Un mísero margen de desencantados compitiendo por afuera dinamitaría cualquier chance de aterrizar triunfante en la Casa Rosada. El trauma quema en la memoria colectiva partidaria.
Corría 2017 cuando los sufragios de Florencio Randazzo facilitaron la derrota de Cristina Kirchner ante Esteban Bullrich. Para sortear trampas de balotajes donde triunfaría el antiperonismo, urge retener hasta el último voto disponible.
Simultáneamente, otros competidores calientan motores rumbo al 2027. Ya camina el sanjuanino Sergio Uñac, mientras amagan el tucumano Juan Manzur y el santiagueño radical Gerardo Zamora. Tampoco debe descartarse al tigrense Sergio Massa aguardando vientos electorales favorables para lanzar otra epopeya personal.
Una ponzoñosa conjetura aterra a los operadores kicillofistas ante eventuales alianzas. ¿Qué pasaría si Cristina, Massa y Máximo Kirchner deciden bendecir una candidatura alternativa dejándolo completamente aislado? Cerca del mandatario relativizan tal catástrofe y exigen dirimir liderazgos mediante cruentas PASO.
Emisarios camporistas desestiman fracturas definitivas, aunque ensayan protocolos de contención. El riojano Ricardo Quintela desfiló por los pasillos del Senado buscando fotos pacificadoras. Su objetivo fue impulsar mesas con caciques como José Mayans y Jorge Capitanich para evitar la diáspora justicialista.
Los soldados del proyecto gubernamental devuelven brutales estocadas. Sostienen que madre e hijo aborrecen la idea de ceder poder al discípulo díscolo. Minimizan las cumbres disidentes como la reciente de Parque Norte, asegurando que los asistentes carecen de sustancia territorial y solo buscan presionar por cargos.
En las diagonales se quejan de la asfixia perpetrada desde el propio riñón del movimiento. Rechazan extorsiones sistemáticas y la manía de presentar leyes estériles diseñadas exclusivamente para molestar. Les molesta que no acepten ninguna autonomía provincial.
Acólitos del gobernador atacan la chatura discursiva de sus rivales camporistas, obsesionados con la consigna "Cristina Libre". Resulta absurdo compararla con el brasileño Lula, pues la única salvación penal local sería un indulto que sólo podría garantizarle un presidente peronista.
Paradójicamente, la CGT ofrece cobijo a través de popes como Héctor Daer. El líder de Sanidad lo paseó por La Falda ungiéndolo extraoficialmente ante aclamaciones de sus delegados de todo el país. Le recomendó ampliar sustentaciones pescando heridos radicales o socialistas para edificar mayorías aplastantes.
Pero el colmo de esta desconexión ideológica ocurre hoy en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El gobernador disertará en el exclusivo Colegio Nacional Buenos Aires resguardado de miradas profanas. Se trata del establecimiento donde estudian sus propios hijos adolescentes.
¿Por qué carajo Kicillof vive en suelo bonaerense pero manda a sus pibes a estudiar del otro lado de la General Paz? Semejante hipocresía progre resulta alarmante, tal como lo venimos marcando habitualmente desde PrimeraPágina.info. ¿Viajan diariamente en suntuosos autos oficiales financiados por los famélicos contribuyentes? Esta es la pregunta incómoda que ninguna militancia ciega se atreve a formular.
A fin de cuentas, la política argentina devora a sus hijos sin remordimientos. En estas despiadadas lides, aquel misérrimo cinco por ciento del que hablamos antes, alcanza y sobra para arruinarte la vida.
Lo que tenés que saber sobre el asedio a Kicillof
El gobernador padece fuego amigo constante y bloqueos desde el núcleo duro de su partido.
Su entorno teme repetir los fatales errores de aislamiento que destrozaron la candidatura de Rodríguez Larreta.
La hipocresía de administrar una provincia pero educar a sus herederos en la élite capitalina indigna a muchos.
Facciones disidentes amenazan con fugas electorales que garantizarían una estrepitosa derrota en las próximas presidenciales.